sábado, 24 de agosto de 2013

La Sinceridad

La  sinceridad es  una frágil  y  temblorosa flor que  puede quebrarse en las  manos  de aquel que  la  aprieta en  el puño para acallarla  y  ocultarla... ¿es temor, lo que  lo  hace  reaccionar  así?. La sofoca, la  ahoga y  cuando  abre la  mano esta  completamente trozada como la  confianza  en el.

Ese que  ha  roto el  suave  y  sutil  hilo  de la honestidad, termina sufriendo  en  el desequilibro  de la  pérdida, es desconocido por  la brillante luz de la  verdad y  deja de  ser  iluminado por  la  razón.

La falta  de  sinceridad  y  la  deshonestidad paralizan, enceguecen y nunca  por  más  que se  ande se encuentra el  camino para retornar. A un  acto de mentir  sigue  otro y para  ocultar  al segundo debe  haber 
 un tercero y  de esta  forma la  mentira  se  vuelve una cadena interminable de  encubrimientos.

El que no  es veraz, descubre  que  no  puede  volver  sobre  sus  pasos,  pues  ha  omitido mirar  cual de  ellos  es claro, desconoce  por  cual de  los  recovecos  debe  girar para  encontrar donde  inicio la  historia  y  la  retorció.  Entonces se  pierde  irremediablemente en las  fauces de sus  cuentos  inútiles hasta que  decida ser franco o  alguien  lo  descubra y lo libere como  a  los  esclavos que  viven en cautiverio.



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