El tiempo ha sido en ocasiones poco amable conmigo, a veces cruel.. Me permitió conocer las sensaciones más hermosas de tu mano pero también el dolor, dejaste en mi corazón una cicatriz que impide que esa parte del corazón vuelva a sentir.
Conocerte en las circunstancias y momento en que sucedió permitió que fueras la vela que le dio impulso a mi barco, llenaste de aire mis pulmones y le diste pulso a mi corazón, me regresaste a la vida.
Ese profundo sentimiento que me dejaba pletórico en cada conversación solo quedo en una sensación que tiene la forma del amor que te confesé y tu no aceptaste
Un amor grande que todavía y sobre todos perdura, crece y se transforma, del cual no se dar definición alguna, quedo limitado a un lugar donde debe permanecer porque si lo dejo libre no podre detener su crecimiento, su capacidad egoísta y no podre mantener sus amarras y tomara su rumbo.
Me conforme con lo que la vida me dio de ti y aprendí que no debo intentar domarte porque no me perteneces, no puedo limitar lo que no me corresponde y debo dejar que seas tu por encima de mi,
Eres el más grande a la distancia y quizás el premio que no me toco tener nunca, un amor que no tiene explicación y del que al final tu te quedaste con la llave donde se encuentra guardado y la que nunca debes entregarme, jamás, porque tampoco me pertenece, ahora es tuyo¡... siempre.
Al ruiseñor que ha dejado grabado su canto en lo más profundo de mi corazón: No dejes de volar, siempre hacia delante.
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